PRESENTATION
Miguel Parra Urrutia, pintor egresado del departamento de Artes plásticas de esta universidad presenta esta instalación que a juzgar por el parece haber estado mostrando sus imágenes y contenidos en otros ámbitos, recogiendo reconocimientos y apoyos…
Según los últimos informes anuales de la UNICEF, existen en el mundo mas de cuatrocientos millones de niños que de una forma u otra han vivido situaciones que atentan contra su dignidad. Estas experiencias dramáticas determinaran su existencia social y su desarrollo individual y en cierta forma el devenir colectivo de sus propios países.
Esta es creo, la preocupación fundamental que genera esta obra que resume toda la angustia, la indignación y el dolor del artista ante el problema evocado…
Ahora, frente a la obra y en un afán de participación y compresión, no desglosando, simplemente mostrando procurando acercarme para entender el conjunto de la propuesta y su sentido. Me impresiona de entrada lo logrado por Miguel que consigue con tan pocos medios un efecto tan amplio y tan hondo.
Los soportes son blancos manteles y sabanas colgadas prendidas por un perro de madera, están tendidas secándose al calor de un sol que no existe y que ya surge como una metáfora de lo ausente, de lo negado: calor y luz que no llegará hasta los niños que aparecen en los soportes.
En realidad me parece que en este trabajo todo está sometido a la dimensión de la metáfora: las sabanas aparte de su contenido evidente mediante un breve paso se convierte en sudario alterando su sentido y su propósito. El mantel es el paño que cubre la mesa, mueble a cuyo alrededor se sienta la familia para gozar la dulzura del pan y del amor compartido.
Pero lo niños del viento; niños villanos, en su aéreo desarraigo ¿conocerán las bondades y la dulzura que pueden entregar estos simples trapos revestidos de pronto de un contenido casi mágico? Como si fueran la cobertura de un mundo de ensueños presentidos.
Sobre los soportes blancos imágenes de niños enmarcados con lazos, bordadas o tejidas y otras como ilustraciones para acunar niños, pero en general la aparente simplicidad de lo descrito tiene un trasfondo, un contenido más complejo y recóndito.
Gran parte de los elementos que rodean las imágenes y las imágenes mismas han sido tejidas, pero el tejer dicen, representa la creación y la vida y más aun en sus aspectos de conservación y multiplicidad o crecimiento.
El arte de tejer ocupa un lugar importante en los cuentos y mitologías: recordemos a Penélope que tejía y deshacía lo tejido para así salvar su hacienda y su honor, lo que entregaba su telar, era un débil pasaje a la diaria esperanza de la pronta llegada del esposo y acá, en la obra de Miguel Parra Urrutia las manos tejiendo, bordando, cociendo han hecho crecer un escudo, una custodia de lana y color alrededor de los rostros que simbolizan a todos los niños dañados, heridos y ofendidos.
Como una mandorla barroca crece cual si fuera una flor y al centro donde nacen las semillas los rostros ya sonrientes, ya graves surgen también animados de esperanza. Se desparraman los soportes colgados y movibles, algunos con textos breves que pretenden ilustrar la ilustración.
Algunos dicen:
Reina del mundo: la ambición real seria que fuera reina solo de un hogar y en el fuera querida, querida y que no integraba este conjunto inmenso y terrible de los 400 millones de niños dañados.
“ le exiliada del sur del mundo” la niña resume el éxodo de los dolidos en la difusa geografía del mundo donde no hay caminos ni certezas, ni respuestas, ni amor, un exilio sin posibilidad de arraigo ¿ como dolerán estas incertidumbres?
¿ Donde estoy? Un paño inquietante inocencia: una proliferación de lazos blancos enmarcan un trozo de cielo celeste que… como un ojo mira hacia la ausencia o mejor hacia una ausente ¿ cuantas habrán?
Agradecemos a Miguel Parra Urrutia este trabajo. Ejercicio de su noble oficio de piedad activa su envolvente y calida ternura y comprensión que compromete a quien contempla su trabajo para integrar su “ cruzada” de reflexión y acercamiento al candente problema de los niños desvalidos.
Todos los soportes son blancos que es un color de amplias resonancias simbólica: dicen que en el Apocalipsis el blanco es el color del vestido de los que han salido de la gran tribulación, han lavado su ropa y la han blanqueado con la sangre del cordero.
Albino Echevarria Cancino