Miguel Parra Urrutia
Miguel Parra Urrutia 

El DESPERTAR

Video instalación/ “work in progreso”

2012

 

La condición humana debería provocar en los hombres el deseo, la energía necesaria para emprender un andar, sin limites. en los territorios de la verdad, donde no existen mapas, donde no existen, referencias, donde no existe nada mas que el silencio.”

 

La empresa, es el lugar donde donde se expresan de forma irreductible y mayoritaria, todas las diferentes formas de control del cuerpo y de las potencias productivas del ser humano. A la hora en que la competitividad, y la “Performance profesional” se erigen en modelo, la mundializacion como ideología productivista, se re-centra en la ilusión del “management” como parámetro de organización del trabajo. Los empleados en su mayoría son llamados a cumplir varias funciones, a ser polivalentes, a trabajar en autonomía, y sobre todo, a sentirse parte de la empresa, como núcleo de readaptación social. Es decir, la empresa como bien común, como lugar en el cual se cristalizaran los anhelos del colectivo social... En la cual, sin embargo, las ganancias no serán repartidas.

 

El desencanto en la era de la globalización es sin duda marcado, por la duda, las cuestiones existenciales y la destrucción de las premisas sociales, que en otra época, fueron vectores fundacionales de los movimientos sindicales, y de los movimientos libertarios. El hombre contemporáneo se siente, así huérfano de ideas, huérfano de la promesa de un confort evolutivo, en donde su trabajo ( la mano de obra, la elaboración intelectual, la dexteridad técnica, etc) seria proporcional a la remuneración económica.

El cotidiano lucido, como forma de contestación y el hedonismo bien ponderado, suscitan sospecha en la sociedad actual , donde cualquier forma de cuestionamiento de la existencia centrada en el hyper-consumo, son catalogadas como amenazas silenciosas al sistema dominador.

La sacralización de una felicidad merecida, y otras seudo corrientes espiritualistas no han sido una respuesta coherente al malestar social. A mediados del siglo pasado, el filosofo francés, Albert Camus, postulo a una configuración de preguntas que toda filosofía debería formular, con respecto a la viabilidad de la modernidad como sistema de organización social: “ la única pregunta de la filosofía debería ser si la vida vale la pena o no vivirla” ...El triunfo del individualismo, la euforia del consumo, el narcisismo tecnológico, la exclusión y la precariedad existencial, son hoy en día factores, de sufrimiento y de vulnerabilidad, de los cuales no son solo víctimas los humanos productivos o participes de la empresa como templo de lo moderno. También son víctimas los que no quieren o no pueden ser participantes activos de esta nueva religiosidad: los que son por su pura condición social tratados como efectos colaterales, como restos, como sobrantes, de una ideología programática desde la finalidad financiera.

Este trabajo video, se fundamenta, en el ajuste estético y sociológico, de lo que en Francia fue llamado en un momento “la epidemia del suicidio, en el lugar de trabajo”. En efecto a principios de los años 2000, se genero una serie de suicidios en grandes empresas, donde los cuadros medios sufrían, de presión por parte de la jerarquía, dadas las metas de rentabilidad productiva y de empeño personal.

 

El suicidio como expresión ultima de la desesperanza, es un hecho que con cierta banalidad, se manifiesta en el espacio publico...Desde el año 1996, me ha tocado ver en mas de una oportunidad, los vestigios, los restos, el cuerpo extendido de personas que han atentado contra su propia vida. En los países desarrollados, el protocolo ha seguir distingue el cuerpo, del hecho y aunque ya no haya ninguna posibilidad de aplicar los primeros auxilios, el cuerpo del suicida, es cubierto con una manta que permite guardar una temperatura estable. Esta cobertura es de un material metálico, color dorado. La singularidad de este hecho me ha llevado a reutilizar la misma cobertura, en la construcción visual de los vídeos que hasta el día de hoy hemos filmado en tres países. ( Francia, Alemania, Chile)

Esta misma cobertura es utilizada para cubrir a los mendigos ( como una forma de protección efímera) que rechazan cualquier tipo de ayuda durante las épocas marcadas por el frío extremo. Igualmente, este “manto sagrado” es usado para cubrir cualquier persona en estado de vulnerabilidad física; accidentes de la ruta, incendios, naufragios, derrumbes... pero también es singularmente utilizado por “artistas callejeros” que en las grandes arterias de la urbe se posan, como estatuas vivientes, representaciones aberrantes, del faraón Tutankamon, recubierto de oro ( sic) y de una mascara mortuoria de plástico. Figura mítica, que se activa, que recobra la vida si el paseante le da una moneda.

 

A partir de esta ultima imagen , he concebido una dramaturgia, exenta de todo tipo de pathos, donde la abstracción narrativa, sin querer, dar respuestas, sugiere un hecho que alterna con la posibilidad, de la multiplicidad del tiempo: los hombres, las mujeres, que aparecen en los vídeos, son un medio plástico, puesto en escena, de forma mínima, como contra punto a una poética del espacio que amplia la lectura de la imagen elaborada. En cuanto a la construcción de los personajes, estos pueden ser de índole diversa, y no tiene mayor importancia, la caracterización d ella identidad individual.

 

Ellos, ellas, pueden ser cualquier persona: un oficinista, una dueña de casa, “un desaparecido”, un seguidor de una barra brava, un enfermo, un anónimo.

 

En Paris, el video fue realizado en las afueras de la bolsa de comercio.

 

 

En Alemania, en un vasto terreno nevado en la región donde se encuentran los edificios del campode concentración de Dachau.

 

 

En Chile, los vídeos fueron realizados en el estadio nacional, y frente al edificio, que alberga el museo de la quinta normal... lugares simbólicos, que en si mismos son poéticamente evocadores de otros errores, de otros terrores.

 

 

El trabajo de concepción de una visión integradora, de la vulnerabilidad, se despoja de cualquier referencia concreta con el hecho del suicidio. Sin querer atribuirle ninguna sentencia, moral, yo he querido extrapolar las problemáticas, las motivaciones, incorporando otras realidades que en paralelo, vienen a determinar una metáfora de la sociedad moderna, en cualquier parte, donde los seres humanos han visto erradicado su derecho a la libre determinación.

 

El hombre genérico, se despierta, quizás en otra dimensión espacio-temporal. No recuerda, o no percibe, que es lo que sucedió, solo sabe que debe partir de allí, dejar atrás toda forma de auto compasión . Andar, hacer suya la travesía, la itinerante sabiduría de quien se sabe en vida, la reconciliación ancestral con la promesa de un nuevo día, el homoviático, la conciencia de que entre la vida y la muerte, solo existen las veleidades y la posibilidad de la libertad de existir. Como se puede, como se quiere. Al caminar, al emprender el paso, lo que cambia es el tiempo. Un viaje verdadero, hacia la obstinación de la vida, a pesar de la adversidad. Un despertar. Otro despertar.

 

Miguel Parra Urrutia

Artista visual

Francia, Marzo 2012

 



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© Miguel Parra Urrutia