Miguel Parra Urrutia
Miguel Parra Urrutia 



 

La casa desaparecida”


Video ficción. OVNI Audio visual.

Durante el mes de agosto de 2012, encontrándonos en la cuidad de Lisboa, y gracias al azar descubrimos el salón de baile en cual este video fue realizado. Lugar de por sí cargado de nostalgia, pero sorprendentemente dinámico, por su configuración y su particular luminosidad. 
En un inicio, sólo tenía una vaga idea de lo que podría ser una ficción enmarcada dentro de mi trabajo multimedia "Louis Edén projet". Rápidamente el sentido de la obra muto a un trabajo intimista, y menos discursivo, en el cual re- insertaría dentro de mi producción video actual, mis propias experiencias vividas en los años ochenta: la danza teatro, la intervención espacial, la acción artística-política, las artes visuales, la utilización del cuerpo como soporte expresivo.
El tema de la desaparición forzada de mis compatriotas como la desaparición a la cual estamos todos sujetos, se me "impuso" de forma emotiva. Yo quería ver desde la desaparición de mi casa natal, la desaparición paulatina de la memoria histórica de mi país. 
En este lugar, encontré resonancias de mi propia infancia, la transmutación de la idea de tiempo en una dimensión donde todo converge... Un espacio contenedor, imaginario, universal, perenne, desde el cual fuimos expulsado, pero al cual inexorablemente 
No podremos regresar.

 

Texto


Aquí estamos.

Usted y yo.

 

Antes de que usted cruzara el umbral de la puerta, yo ya lo sabia dentro de mi.

 

Puedo oler el recuerdo del mar que todavía trae en la piel. Puedo distinguir cada uno de sus movimientos, los que hace , los que quisiera hacer, los que no pudo hacer.

 

Puedo ver su cuerpo empequeñecido, calcular su peso y su destino, su condición animal... puedo oír la congoja de sus órganos, el crujiente vaivén de su osatura.

Su torpeza.

Su melancolía de expatriado.

 

Fue antes, mucho antes de que usted mismo viniera hasta mi: Lo recuerda?

usted tenia alrededor de seis años...esa mañana lo sorprendieron escondido dentro de una caja de cartón, alucinando un pasado remoto que nadie podía ver, nadie excepto usted. Cuando su madre le pregunto que es lo que hacia, usted respondió que dentro de ese lugar , podía ver la distancia que lo separaba de la muerte. Lo Recuerda? Esa misma noche soñó, que corría por un jardín inundado de hortensias, extasiado por el aullido de un lobo, perseguía la sombra de un gigante. Así iba usted Atravesando los confines de la tierra, la calle natal, el humedal de su infancia, la avenida, el vergel, los campos minados, los baldíos inmobiliarios, las barriadas que desconocían su paso...Hasta rendirse a la evidencia, que era usted mismo, a quien intentaba asediar.

 

Y hoy aquí estamos.

ahora, los dos resueltos a fracturar la carcaza flotante, ese navío extraviado en el que siempre se imagino como un navegante solitario.

 

Soy yo,La contemplación de la bahía.

la promesa límpida del calor del hogar.

La luz de la ampolleta.

La humeante cacerola al medio día.

El gato refugiado bajo la estufa.

El papel en el cual dibujaba sus visiones del paraíso. El edén.

 

Yo soy la vigilia de los amantes.

Soy el el silencio claro oscuro.

soy el parquet crujiente bajo su paso torpe.

Soy centenaria de emociones, ignorante del peligro.

Soy la mutilada de dolores, soy la fuerza brutal.

Soy la elegida.

Soy la ventana desde donde usted miraba pasar los trenes.

Soy la almohada a la cual le confesaba sus ensoñaciones de niño.

Soy la ciénaga espesa, en la cual usted se iba hundiendo, cada día, a la hora del atardecer.

 

Lo ve?

Soy La silla en la cual en este momento esta sentado.

Soy la araña tejiendo su mortaja en los rincones.

Soy la partícula de polvo flotando, en medio de la habitación.

soy el aire que respira.

Soy la frutera vaciá.

Soy el marco de la pintura que ya no existe. Y que no volverá a existir.

Soy la puerta abierta, la puerta que usted no ve pero que existe.

Soy la madera.

 

 

 

 

Solo la espera, me dio la soberbia de saberme en vida, abierta, sin limites, en las extensiones de los rumores de las voces registradas en las paredes de mi vientre, en la pianola, que esta frente a usted, sobre el estrado donde antes hubo una orquesta.

Sedimentando las ilusiones, no hacia mas que sollozar vuestra lejanía. Mientras usted seguía enceguecido por su errancia, absuelto de toda muerte.

 

Y Yo aquí, en espera de su regreso.

 

Aquí, en mi, hubiésemos podido refundar una civilización. Fabular por años acerca de la luz que lo embriaga todo, cercenar las horas, resbalar por los acantilados de la nostalgia, mancillar el mantel albo... yo lo hubiese escuchado sin que usted hubiese tenido necesidad de hablarme. Luego hubiésemos pactado, nuestra voluntaria reclusión.

Su carne y mi materia, nos hubiesen servido para edificar Una fortificación, donde solo usted

hubiese podido vivir en un presente eterno.

En las extensiones de sus ansias.

Usted en mi.

Aquí.

Aquí estamos. Usted y yo.

Como absueltos de culpas. Respirando nuestro ultimo encuentro.

Soy la casa desaparecida.

Soy el lugar al cual usted ya no regresara.

 

 

 

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© Miguel Parra Urrutia